La seguridad es una prioridad para todos y es evidente que los sistemas de video vigilancia ayudan a incrementarla. Pero lo que aportan estos sistemas va mucho más allá. Además de alejar a los delincuentes también tiene un efecto sobre los demás usuarios, que reducen las conductas incívicas. De este modo se reducen costes, disminuyen las molestias y la convivencia es mucho más amable. Podemos apreciar los siguientes cambios:
- Reducción de la suciedad en las zonas comunes. Los vecinos serán más cuidadosos con las basuras, los papeles, las mascotas… El resultado siempre es una mayor limpieza.
- Además de prevenir otro tipo de delitos, los okupas se lo pensarán mejor si hay un sistema de video vigilancia. Esto aportará tranquilidad a todos los vecinos, sobre todo a aquellos que pasen más tiempo fuera de su propiedad.
- Uso adecuado de las zonas comunes. Se respetarán las normas de uso y de funcionamiento de las zonas comunes y sus elementos, traduciéndose en una mayor vida útil y por tanto mayor ahorro económico.
- Disuasión de actos vandálicos. Al sentirse observados los vándalos escogerán otro blanco para sus fechorías, consiguiendo ahorro en reparaciones.
- Los pequeños robos o desperfectos se verán drásticamente reducidos. Las propiedades y objetos de los vecinos estarán más seguros.
- Evita problemas de convivencia entre los vecinos, mejora la convivencia y el ambiente de la comunidad.
Así que como podemos ver los sistemas de video vigilancia van mucho más allá de lo que a priori podíamos imaginar. Es un elemento esencial en nuestras comunidades de vecinos.
Es importante que el sistema esté correctamente instalado, teniendo en cuenta las necesidades de cada edificación o comunidad. Lo ideal es contar con un experto que nos asesore sobre nuestras necesidades. El mantenimiento también es vital, ya que un sistema de vigilancia es que no funciona no vigila nada.
No podemos olvidarnos del cumplimiento de la legislación de protección de datos, pero ese tema lo trataremos en otro artículo.